FUTURO VERDE

8 TEORIA DE 13 MESES LUNARES

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-Acabo de ver en un post titulado ‘la hélice lunar‘, donde nos explican que la órbita de la Luna es una espiral. Algo así:


Esto es porque la Luna gira alrededor de la Tierra al mismo tiempo que ésta gira alrededor del Sol. Y para aclarar cualquier duda, pueden ver esta pequeña animación de Planet Art Network.

AQUI LA AGREGO:

 La órbita de la Luna alrededor del Sol tiene forma de hélice: una especie de «espiral tridimensional», debido a que la órbita de la Luna alrededor de la Tierra no está exactamente en el mismo plano que el Sol y la Tierra como mucha gente imagina. En esta animación en 3-D se puede apreciar perfectamente cómo es es su forma, aunque no está a escala: Orbital Path of the Earth Around the Sun .

Como se habrán dado cuenta (por la animación), la Luna rodea 13 veces a la Tierra por cada rodeo que da la Tierra al Sol. Y en esto precisamente se basa el calendario Lunar, que está formado por 13 meses de 28 días cada uno y un día extra: 28×3=364+1=365.

Luego del salto, el calendario Lunar y más ‘información’.

PARA REFLEXIONAR, Y ADEMAS VER ESTO:

MES 9 = SEPTIEMBRE  (CUANDO SEPT ES USADO PARA SEPTIMO)

MES 10 = OCTUBRE      ( CUANDO OCT ES PARA OCTAVO)

MES 11 = NOVIEMBRE   (CUANDO NOV ES PARA NOVENO)

MES 12 = DICIEMBRE     ( CUANDO DIC/DEC ES PARA DECIMO)

ESTO SUGIERE QUE OTRA OPCION DEL CALENDARIO, SERIA QUE EL AÑO COMENZARA CON LA PRIMERA LUNA NUEVA DE MARZO ( MES 1) , LUEGO ABRIL (2), MAYO (3) JUNIO(4), JULIO (5), AGOSTO (6) , SETIEMBRE (7), OCTUBRE (8) , NOVIEMBRE (9), DICIEMBRE (10) , “EL NUEVO MES” (11), ENERO (12) Y FEBRERO (13), QUE SERIA ESTE COMO SIEMPRE QUIEN TENDRIA CADA 4 AÑOS (BISIESTOS) LOS 29 DIAS , PARA CERRAR EL CIRCULO DE 366 CADA 4 AÑOS .

ADEMAS:

El comienzo del año en la era romana era marzo, y se llamó de esa manera en honor a Marte, dios de la guerra; abril, fue llamado por Apru que era la diosa etrusca de la fertilidad (como Aphrodita para los griegos); mayo, en honor a Maia, la diosa de la primavera; junio, en honor a Juno, esposa de Júpiter y diosa del matrimonio.

En la época de Julio César, Quinctilis se cambió por julio en su honor y un poco más tarde en los años del emperador Augusto se cambió Sextilis por agosto. Los meses de enero y febrero, como se explica más adelante, se añadieron después. Febrero fue llamado así en honor a Februa, el festival de la purificación, y enero por el dios Jano, dios de las puertas.

 

Historia

El calendario egipcio surge a principios del tercer milenio antes de Cristo y es el primer calendario solar conocido de la Historia.

El primer año de la era romana, denominado el Año de Rómulo, consistía en diez o doce meses, según la bibliografía que se cite. Censorino, Plutarco y otros manifestaban que al principio el año tenía doce meses, pero debe darse más crédito a Gracano, Fulvio (Nobilior), Varro, Ovidio en varios pasajes de sus Fasti (i.27, 43, iii.99, 119, 151), Gelio (Noct. Att. iii.16), Macrobio (Saturn. i.12), Solino (Polyh. i), Servio (ad Georg. i.43), y otros, que mantenían que el primer año romano tenía solo diez meses.

El principio del año romano no era enero, como es en la actualidad; era en marzo, y llegaba hasta diciembre. Esto es confirmado por el hecho del encendido del fuego sagrado en el templo de Vesta, en el primer día del año, el primero de marzo. Los diez meses del calendario eran llamados Martius, Aprilis, Maius, Iunius, Quinctilis, Sextilis, September, October, Nouember, December. La duración de los meses era de treinta y un días para cuatro de ellos (Martius, Maius, Quinctilis y October) y treinta días para los demás, de tal manera que la duración de los meses quedaba en orden sucesivo: 31, 30; 31, 30; 31, 30, 30; 31, 30, 30; con la duración total del año de 304 días.

Más tarde, se instauró el año de Numa, con doce meses y 355 días. Este año fue creado alrededor del 700 a. C. por el segundo rey de Roma, Numa Pompilio. Censorino (c20) cuenta que al año de Rómulo se le adhirieron cincuenta y un días: “se les quitó un día a cada uno de los meses huecos antes nombrados, que entonces sumados hacían 57 días, de los cuales se formaron dos meses, Ianuarius con 29, y Februarius con 28 días. Así todos los meses eran de este modo plenos, y contenían un número impar de días, salvo Februarius, que era el único hueco, y por eso considerado más desafortunado que el resto.”, quedando el año de la siguiente manera: Martius, 31 días; Aprilis, 29 días; Maius, 31 días; Iunius, 29 días; Quinctilis, 31 días; Sextilis, 29 días; September, 29 días; October, 31 días; Nouember, 29 días; December, 29 días; Ianuarius, 29 días; y Februarius, 28 días.

Aún de esta manera el año quedaba corto once días respecto al año solar, por lo que Numa Pompilio ordenó que se le añadiera un mes cada dos años de 22 días en el segundo y sexto años, y de 23 días en el cuatro y octavo, haciendo un ciclo de ocho años. El mes intercalar era llamado Mercedonius (Plutarco, Numa, 19; Caes. 59). El año romano estaba basado en los ciclos lunares y, según Livio, la relación con los años solares se daba cada 19 años. Este ciclo fue introducido en el 432 a. C. y, aunque este conocimiento carecía de uso popular, era utilizado por los pontífices para los cultos de los dioses.

En 45 a. C. Julio César encargó al astrónomo alejandrino Sosígenes la elaboración de su calendario. Este fijó la duración del año en 365 días y seis horas, cálculo asombrosamente exacto dados los rudimentarios instrumentos de la época, ya que su margen de error fue sólo de 11 minutos y 9 segundos al año, es decir, menos de un segundo por día, pero con el fin de evitar complicaciones, se tomó de 365 días de duración, añadiendo diez días al año de 355 días. Censorino escribió el siguiente texto al respecto: “La confusión fue al final llevada tan lejos que C. César, el Pontifex Maximus, en su tercer consulado, con Lépido como colega, insertó entre noviembre y diciembre dos meses intercalares de 67 días, habiendo ya recibido el mes de febrero una intercalación de 23 días, e hizo así que el año completo consistiera en 445 días. Al mismo tiempo proveyó contra una repetición de errores similares al renunciar al mes intercalar, y al adaptar el año al curso solar. Para ello, a los 355 días del año previamente existente, añadió diez días, que distribuyó entre los siete meses que tenían 29 días, de tal forma que Enero, Sextilis y Diciembre recibieron dos cada uno, y los otros sólo uno; y estos días adicionales los colocó al final de cada mes, sin duda con el deseo de no mover los diversos festivales de aquellas posiciones en cada uno de los meses que durante tanto tiempo habían ocupado. Así, en el presente calendario, aunque hay siete meses de 31 días, los cuatro meses que originalmente poseían ese número aún son distinguibles al tener sus nonas en el quinto día del mes. Por último, en consideración por el cuarto de día que él consideraba que completaba el año, estableció la regla de que, al final de cada cuatro años, un único día debía ser intercalado donde el mes había sido anteriormente insertado, esto es, inmediatamente después de los Terminalia; ese día es ahora llamado el Bisextum.”. Bissextum viene de bis-sexto. El 24 de febrero era llamado por los romanos “ante diem sextum Kalendas Martias”; en los años bisiestos, el día 25 era llamado “ante diem bis sextum Kalendas Martias” y no “ante diem quintum Kalendas Martias” como en los años normales. De ahí viene el nombre de Bisiesto (“bis sextum”, esto es, dos veces sexto).

Julio César añadió un día a julio, mes de su nacimiento, para engrandecerse. Augusto hizo lo mismo con agosto, pues él no iba a ser menos que su antecesor. Ambos días fueron retirados de febrero, que pasó a tener 28. Ante la disminución de este mes con respecto a los otros, el día añadido de los años bisiestos se le concedió a él.

La imperfección del Calendario Juliano dio pie para que en el año 1582 el Papa Gregorio XIII encargara a Luis Lilio y al jesuita alemán Christopher Clavius la reforma que dará vida al conocido como Calendario Gregoriano

Esta reforma tuvo dos aspectos principales. Por una parte, dado que el equinoccio de primavera se había adelantado 10 días, se suprimieron estos para ajustar el ciclo de las estaciones. Este ajuste se llevó a cabo el jueves 4 de octubre de 1582, por lo que el día siguiente se consideró viernes 15 de octubre. Además para conseguir que este resultado pudiera mantenerse en el futuro, se acordó que los años bisiestos cuyas dos últimas cifras fueran ceros no fueran bisiestos, excepto si sus dos primeras son divisibles por cuatro. Así pues de los años 1600, 1700, 1800, 1900 y 2000, que en el calendario juliano son bisiestos, en el gregoriano lo son sólo el 1600 y el 2000, de modo que cada cuatro siglos quedan suprimidos tres días.

Este calendario fue poco a poco asumido por todos los países y es el mayoritariamente utilizado hoy en todo el mundo.

Actualmente el desfase que se produce es de aproximadamente 3 días cada 10.000 años, ya que el año gregoriano resulta más largo que el trópico de cáncer.

En la actualidad coexisten unos cuarenta calendarios, que no tienen nada que ver unos con otros. Medir el tiempo ha sido siempre una de nuestras pasiones y nuestros errores nos han hecho festejar la llegada de la primavera en pleno invierno.

Propuestas de reforma del calendario

Desde tiempos antiguos, la vida de las sociedades se ha organizado básicamente en torno a dos ciclos temporales. Uno es el año, cuya duración de aproximadamente 365 días, viene dada por la astronomía y el otro, más breve, es el ciclo de siete días o semana, en cuya duración, pese a ser algo bastante más arbitrario están de acuerdo las culturas más relevantes del mundo contemporáneo. Otros dos ciclos también utilizados en las culturas presentes hoy en día, aunque de menor importancia son el mes o lunación y la estación o trimestre.

Debido a que el número días del año varía entre 365 y 366, y a que ninguna de estas dos cantidades es múltiplo de siete, la disposición de los días en el calendario varía año tras año. Técnicamente, nuestro calendario gregoriano es un ciclo, ordenado de una manera particular, de 14 calendarios diferentes.

Este hecho, junto con la arbitraria duración de los meses (de 28 a 31 días) ha hecho que desde el siglo XIX se alzaran diversas voces proponiendo su reforma. Dejando de lado aquellas que pretendían variar la duración de las semanas, estas reformas pueden clasificarse atendiendo a su respuesta a tres cuestiones:

A. Qué hacer con el día sobrante (o dos días, en caso de año bisiesto):
1) La solución más natural, y la que consideraban las dos grandes propuestas de reforma del siglo XX, (el calendario mundial y el calendario fijo internacional), es añadir el día o días sobrantes como un día aparte de la semana, esto es, sin ser un lunes ni un martes ni un domingo. Esto generalmente se hace tras finalizar el último mes y el día bisiesto se añade en ocasiones a mitad de año.

Esta solución, topó con la oposición de las distintas religiones que verían interrumpido de esta manera el milenario ciclo de las semanas, haciendo fracasar las propuestas de reforma de mediados del siglo XX.
2) De igual manera que las casi seis horas sobrantes de cada año se van guardando para añadir un día más cada cuatro años, se pueden guardar treinta horas, es decir, un día y cuarto, y añadir una semana extra cada cinco o seis años. Esta opción tiene como desventaja que las fechas en las que ocurren los equinoccios y solsticios sufren una variación mayor de año en año. No obstante es la solución adoptada por algunos calendarios que combinan año y semana, como el calendario litúrgico cristiano o el calendario de la ISO8061.

B. Cómo agrupar las 52 semanas de que consta el “cuerpo” del año

Sería conveniente que la subdivisión del año en meses y trimestres cumpliera tres características: Que cada mes contuviera un número entero de semanas, que cada estación o cuarto de año contuviera un número entero de meses y que cada mes tenga el mismo número de días o casi el mismo. Sin embargo, no es posible construir un calendario con estas tres características simultáneamente, y hay que renunciar a alguna de ellas:
1) Si renunciamos a que el mes tenga un número entero de semanas, podemos dividir el año en cuatro trimestres de 91 días, es decir trece semanas, y cada uno de estos trimestres en tres meses de 31, 30 y 30 días. Esta es la idea principal del calendario mundial y es la que supone un cambio menor respecto de nuestro calendario actual.
2) Si renunciamos a que cada estación tenga un número entero de meses, es decir a que el número de meses sea múltiplo de cuatro, podemos construir un calendario con 13 meses de 4 semanas cada uno, es decir, 28 días. Esta solución es la base del calendario fijo internacional y fue propuesta ya a mediados del siglo XIX por Auguste Comte. Es la única en la que todos los meses tienen idéntica estructura. Sobre el nombre que recibiría el nuevo mes y el lugar del año donde se intercalaría hay una amplio abanico de propuestas: “Luna” o “Sol” intercalado entre junio y julio, “Colón” intercalado entre noviembre y diciembre, o recuperar el Mercedonio romano entre febrero y marzo.
3) Si renunciamos a que todos los meses tengan una duración igual o al menos aproximada, podemos dividir el año en cuatro trimestres de trece semanas, y cada uno de estos trimestres en tres meses de 4 o 5 semanas cada uno, es decir 28 o 35 días.

C. La semana (y por tanto el año) comienza por domingo o por lunes

Aunque ésta cuestión es de mucha menor relevancia que las anteriores, no está exenta de controversia. En la mayoría de países europeos y en la ISO8061 se considera como primer día el lunes. Para Estados Unidos y para las religiones cristiana y judía, el primer día es el domingo.

En esta tabla se resumen muchas de las propuestas de reforma del calendario:

Calendario                        Creador                              A:Días sobrantes          B:Estructura              C: Primer día de la semana
Calendario mundial  Marco Mastrofini    Se añaden cada año       12 meses de 30 o 31 días      Domingo
Calendario fijo internacional   Auguste Comte  Se añaden cada año      13 meses                  Lunes
Calendario    “Pax” Colligan       Se agrupan en una semana                              13 meses               Domingo
Common-Civil-Calendar-and-Time Calendar   Dick Henry      Se agrupan en una semana      12 meses de 30 o 31 días             Lunes
Calendario Bonavian   Chris Carrier, Joseph Shteinberg            Se agrupan en una semana       12 meses de 4 o 5 semanas        Lunes
Calendario              Nueva Tierra                     Se agrupan en una semana         13 meses             Lunes

VER MAS EN: http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario

LO DEJO AHI, PERO HABRA MAS SOBRE ESTA TEORIA .

La iluminación de la cara lunar dirigida hacia nosotros cambia con la posición de nuestro satélite respecto a la Tierra y el Sol. Los distintos aspectos que muestra la Luna se llaman fases, y las principales son:

Fase de Luna nueva (o novilunio): Se produce cuando el Sol, la Luna y la Tierra -en este orden- se colocan sobre la misma linea. La Luna está visible porque sale y se pone con el Sol: de día no la vemos porque nos muestra el lado no iluminado y de noche, simplemente no está.

Fase de Luna creciente: Tiene lugar tras la Luna nueva. La parte iluminada de la Luna se convierte en un gajo delgadísimo, en aumento continuo. A veces, en este período, puede verse brillar brevemente la parte oscura de la Luna: es la luz cenicienta. De hecho, la Luna refleja hacia nosotros la luz que le llega reflejada desde la Tierra iluminada por el Sol.

Fase de cuarto creciente: La líneo de conjunción Tierra-Luna se halla a 90º de la conjunción Tierra-Sol; se ve un cuarto de la superficie lunar (primera mitad del disco).

Fase de Luna llena o plenilunio: El Sol, la Tierra y la Luna -por este orden- se hallan en conjunción; todo el disco lunar aparece iluminado porque la Luna sale cuando el Sol se pone.

Fase de Luna menguante: Tras la Luna llena, la parte iluminada de la Luna va encogiéndose hasta reducirse a un gajito.

Fase del cuarto menguante: La conjunción Luna-Tierra está a 270º de la conjunción Tierra-Sol; se ve un cuarto de la superficie lunar (segunda mitad del disco, la que permanece oscura en el primer cuarto).

El tiempo que tarda la Luna en finalizar una conjunción completa y volverse a hallar en la misma fase se llama mes sinódico o lunación y dura 29,53 días solares medios. Esta fue una de las primeras medidas de tiempo adoptadas por el hombre, pues la regularidad con que se concatenan las fases es absoluta: se producen dos fases idénticas cada 29 días 12 horas 44 minutos y 3 segundos. Muchos pueblos se basaron en la Luna para marcar el tiempo y organizar un calendario; en la actualidad, el calendario musulmán continúa basándose en el ciclo lunar y, por ello, el año islámico dura 354 dias y está compuesto de seis meses lunares de 29 días alternados con seis meses lunares de 30 días. Naturalmente, el calendario musulmán es tan preciso como el que usamos nosotros (basado en el movimiento del Sol), si no más, pero dado que marca el tiempo de forma distinta, no coincide con el nuestro

MI TEORIA ES QUE SEGUN LOS ULTIMOS DESCUBRIMIENTOS DEL ZODIACO, QUE HAN DEMOSTRADO HACE POCO, QUE HAY OTRO SIGNO ZODIACAL, QUE HARIAN UN TOTAL DE 13 SIGNOS.


Ofiuco, el nuevo signo zodiacal, 

 Los signos del zodíaco fueron creados por los antiguos babilonios hace más de 2.000 años, que creían que la posición del Sol respecto de los astros cuando naces determinaba la esencia de las personas. Sin embargo, durante todo este tiempo se ha producido un “bamboleo” en la rotación de la Tierra por efecto del campo gravitatorio lunar, que significa que los astros se han movido de su lugar relativo.

La colocación del Sol en, por ejemplo, a finales de diciembre, ya no es la misma que cuando los babilonios crearon el sistema. Los astrónomos han estado diciendo por años, enfrentándose a los astrólogos, que los signos del zodiaco que se usan en el ancho mundo no reflejan realmente lo que pasa por encima de los cielos y que es necesario meter un decimotercer signo zodiacal, del que precisamente se olvidaron los babilonios por ajustar el rosco a 12 signos.

El Planetario de Minnesota, mediante una información publicada en el diario Start Tribune, es el que ha recomendado su introducción de inmediato. Ese signo es la constelación de Ofiuco u Ophiuchus (“el portador de la serpiente”), la constelación del Sol desde el 29 de noviembre al 17 de diciembre y viene representada por Asclepio, el hijo ilegítimo de Apolo que sujeta una serpiente y que parece secarse con ella como si fuera toalla íntima.

Así que si usted ha nacido en esas fechas, ya no es ni Escorpio ni Sagitario; usted es Ofiuco, que suena un poco así pero por lo menos llena de novedad.

  

OFIUCO
Sin embargo la verdadera novedad es que automáticamente todo el zodiaco se trastoca; con la introducción de este jugador numero 13, se desplazan las fechas y muchos Piscis dejan de ser Piscis y los Aries tampoco lo serán tanto tiempo. ¿Saben lo que significa eso? La hecatombe, tanto en el mundo adivinatorio como en el de los tatuajes.

En Twitter, por ejemplo, miles de personas que se identificaban con sus signos del zodíaco tradicionales están experimentando una crisis de identidad. Ya no saben qué diantres son ni en qué casillero del horóscopo mirar. Y los que han sido trasladados a otro signo, reivindican una vuelta a sus orígenes zodiacales sin efectos retroactivos. No en vano el gran debut de la constelación de Ofiuco han provocado en la astrología un torbellino cósmico que no se sabe muy bien como parará.

Las encuestas muestran que aproximadamente un tercio de los estadounidenses creen en la predicción de la astrología y, durante estos días, Google ha estado dominado con las búsquedas relacionadas con Ofiuco, el signo candidato. Los descontentos y los signos desplazados claman por averiguar qué características nuevas y mejoradas les definen ahora, para ver si se quedan con el malo conocido o con lo bueno del novedoso Ofiuco.

Los astrólogos callan, algunos empiezan a adaptarse a escondidas y la mayoría dice que no afectará a la astrología occidental, más dada a centrarse en las estaciones que en las constelaciones y, porqué no decirlo, más dada a alegrar la tarde a una doña en la peluquería que en descubrir la vena científica del asunto (“¡el horóscopo se queda como está!”, ha llegado a gritar el el psíquico y astrólogo Walter Mercado).

Sin embargo los horóscopos orientales e hindúes ya están empezando a contemplar el nuevo signo. Por algo se les supone más sabios en cuestiones relacionadas con la clarividencia universal.

NO ES TAN DESCABELLADO PENSAR QUE EN EFECTO, Y TAL COMO LO CREIAN LOS ·MAYAS” EN SU ANTIGUO CALENDARIO LUNAR, EL AÑO TENDRIA 13 MESES, UNOI POR CADA PERIODO LUNAR.

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